Síndrome de dolor miofascial

El Síndrome de Dolor Miofascial (SDM) se caracteriza por áreas dolorosas de la musculatura esquelética y por la evidencia clínica y electromiográfica de contracción de bandas musculares sobre las cuales existe un punto (punto gatillo) cuya presión desencadena no solo un dolor intenso local, sino también referido.

La prevalencia y la incidencia real del SDM son desconocidas, pero es uno de los motivos pincipales de consulta en las clínicas de dolor: varía entre un 30% y un 85% de las personas que acuden a estos centros.

La fisiopatología es incierta pero una posible explicación sería la lesión del músculo por micro-traumatismos, sobreuso o espasmo prolongado. En el SDM aparte de estar afectado el músculo también hay disfunción de los nervios aferentes responsables de su normofunción, por lo que el dolor muscular suele estar acompañado de alteraciones neuro-vegetativas y motoras.

El diagnóstico se basa en los hallazgos clínicos: presencia de puntos gatillo (PG) y de bandas tensas palpables en el músculo.
Estos puntos se pueden localizar en cualquier parte del cuerpo, pero por razones obvias solo haremos referencia a aquellos relacionados con la región máxilofacial.

Originalmente, el término que se utilizaba para describir esta patología era “Trastornos de la Articulación Temporomandibular” (ATM), porque se pensaba que el problema era de carácter articular. Nuevos estudios han demostrado, sin embargo, que el problema realmente afecta a los músculos que se encargan del movimiento de la mandíbula. El término que se utiliza en la actualidad para describir la condición es “Síndrome de Dolor Miofascial o Síndrome de Dolor y Disfunción Muscular Facial”.

Los músculos que se encuentran afectados presentan un radio disminuido de movimiento debido al dolor: el síntoma más común del Síndrome de Dolor Miofascial es un dolor adormecedor, muy intenso dentro y alrededor de la oreja. Este dolor puede extenderse hacia un lado del cuero cabelludo (dolor de cabeza temporal), nuca o cuello, y puede empeorar al masticar, bostezar o hablar. A algunos pacientes se les hace difícil abrir la boca, y otros experimentan sonidos articulares (sonidos de chasquido) y ruidos crépitos (ruido arenoso o de trituración) en las articulaciones mandibulares.

Síndrome de Dolor Miofascial

Estos cambios pueden ser ocasionados por un aumento importante del neurotransmisor acetilcolina.

Las condiciones que causan los puntos miofasciales hipersensibles pueden ser de origen mecánico y de origen médico.

Las causas mecánicas incluyen:

  • Ejercicios excéntricos, no acostumbrados, ejercicios extremos o síndromes de ejercicios repetitivos.
  • Síndromes de hipermovilidad.
  • Malas posturas.
  • Disfunciones articulares.
  • Disfunción somática (músculo-articulación).
  • Sobrecarga estática (posturas que se mantienen por largo tiempo).
  • Compresión de una raíz nerviosa.
  • Desequilibrio muscular (asimetrías mecánicas).

Causas médicas:

  • Trastornos autoinmunes.
  • Enfermedades infecciosas.
  • Deficiencias nutricionales (vitamina D, B12, hierro).
  • Mialgia inducida por drogas.

Los puntos hipersensibles pueden ser activos, latentes y satélites.

Los tratamientos convencionales son poco eficaces en los síndromes crónicos, las Unidades Clínica Benarroch utiliza una terapia inicial o terapia de protección que incluye el uso de calor y frío (terapia alterna térmica), relajación muscular (medicinas y masajes), medicamentos para el dolor y la inflamación, y dietas suaves o blandas. Esta terapia debe realizarse durante 15 días mínimo.

Para los pacientes con hábitos de bruxismo, se indicará una férula oclusal cuyo objetivo es relajar los músculos, proteger los dientes y evitar que estos últimos se junten, lo cual es particularmente útil para los pacientes que aprietan sus dientes inconcientemente mientras duermen.

La terapia de protección y concienciar al paciente sobre la relación de su enfermedad y los factores psicológicos es esencial para que la terapia sea efectiva por lo que la psicoterapia podría ser indicada y necesaria.

Protocolo para el tratamiento del Síndrome de Dolor Crónico Miofascial:

  1. Primera sesión: identificación clínica y marcaje de los puntos gatillo en los músculos superficiales (pudiéndose utilizar electromiografía en casos que lo requieran). Para puntos dolorosos profundos se utiliza radioscopia.
    La dosis de Toxina Botulínica Tipo A (TBA) que se aplica estará repartida entre los distintos puntos gatillo detectados.
  2. Segunda sesión: A las dos semanas, se realiza una segunda identificación de puntos gatillos renuentes.

Efectos secundarios: inflamación localizada en el punto de la inyección, cansancio y sensación gripal.

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