Emergencias cardiovasculares en el Consultorio Odontológico (Hipertensión Arterial)

Definida como una elevación de la presión diastólica sanguínea por encima de sus valores normales, como consecuencia primordialmente de un incremento de la resistencia arterial periférica. Cuando se realiza una historia medica debemos incluir la toma de signos vitales: Tensión Arterial, Frecuencia Cardiaca y Respiratoria y por ultimo la temperatura, estos valores servirán como referencia, debemos recordar que cada paciente posee cifras que le son propias las cuales de ser conocidas y utilizadas como indicadores de anormalidad, en el caso de una situación de emergencia.

La crisis hipertensiva comprende un grupo de entidades clínicas que tienen una aparición brusca, asociada al aumento súbito de la tensión arterial sistólica por encima de 120 – 130 mm Hg con presencia o no de síntomas y signos, en el cual los mecanismos reguladores no tienen tiempo de responder debidamente, pueden producirse en un paciente hipertenso mal controlado, o en una persona normotensa.

Se clasifica en:

  • Primaria: Familiar o esencial, representa el 90% de los casos de hipertensión observados durante la práctica diaria medica odontológica, no tiene causa conocida aunque está asociada a factores como el estrés, vida sedentaria, alto consumo de sodio, obesidad, etc, su mayor frecuencia es entre los 25 y los 50 años, afecta en mayor porcentaje a las mujeres y existe una historia previa de alteraciones cardiovasculares.
  • Secundaria: o sistémica: representa el 10% restante tiene causas conocidas: nerviosas (isquemia del centro vaso motor) endocrinas (feocromocitomas, síndrome de Cushing, anticonceptivos orales), renales, cardiovasculares (coartación de la aorta), toxemia del embarazo, etc.
  • Maligna: es un síndrome caracterizado clínicamente por la aparición de una hipertensión grave con valores de tensión diastólica por encima de los 120 mmHg, que cursa con neurorretinopatias y signos de lesión renal como proteniuria, hematuria, cilindruria, así como insuficiencia cardiaca congestiva, etc.

La enfermedad puede presentarse asintomática o pueden observarse los siguientes signos y síntomas:

  • Dolor de cabeza localizado en la zona occipital.
  • Debilidad
  • Cansancio
  • Tinitus
  • Visión borrosa
  • Palpitaciones
  • Vómito
  • Disnea
  • Trastornos de conciencia

Las mediciones de la tensión arterial deben hacerse en reposo y nunca se diagnosticara como hipertenso en base a una sola medición.

El tratamiento, una vez comprobada la existencia de la hipertensión, tendrá como finalidad evitar las lesiones de los órganos blanco tardíamente, así como disminuir la incidencia de problemas cardiovasculares, y se base en el uso de diuréticos, bloqueadores simpáticos como guanetidina, dilatadores perifericos (apresolina), agentes bloqueadores de receptores de catecolaminas (arfronad), bloqueadores de los canales del calcio (nifedipiana) vasodilatadores de acción directa.

Se sabe que la consulta odontológica causa mucho estrés y ansiedad y además el uso de algunios fármacos pudieran desencadenar un aumento de la presión arterial. Es por ello que se debe hacer énfasis en la elaboración de la historia clínica, el odontólogo deber realizar por lo menos 2 mediciones de la tensión arterial antes y durante el desarrollo de la consulta para certificar la existencia de hipertensión o ayudar en su diagnostico precoz.

El manejo odontológico del paciente hipertenso dependerá de si el paciente está previamente diagnosticado, entonces de debe indagar sobre como la controla, tipo de medicamentos, dosis severidad de la hipertensión, signos y síntomas.
Si el paciente padece una hipertensión leve (presión diastólica de 90 mmHg a 100 Hg) se le puede realizar cualquier procedimiento invasivo o no, en igualdad de condiciones que un paciente sano pero si recibe un tratamiento mas fuerte y presenta una presión diastólica mayor de 90 mm Hg, entonces se tomarán las siguientes medidas:

No se debe realizar ningún tratamiento a pacientes hipertensos no controlados.

Se debe realizar una interconsulta con el médico tratante (informe por escrito).

En cuanto a la administración de anestésico con vasoconstrictor, las nuevas pautas indican que se debe estar en una concentración menor de 1:100.000, no colocar más de 3 cartuchos, preferiblemente utilizar técnicas anestésicas infiltrativas superficiales.

En pacientes en cuyos casos procedimientos sean largos o muy susceptibles a cambios fisiológicos asociados con el estrés, deberá utilizarse con la ayuda de un anestesiologo, la sedación endovenosa.<(p>

Realizar tratamientos cortos y lo menos traumáticos para el paciente.

Durante la consulta odontológica también se corre el riesgo de que se produzca una crisis hipertensiva el manejo de esta se basará en los siguientes pasos:

  1. Suspender el procedimiento que se está realizando.
  2. Colocar al paciente con la cabeza mas alta que el cuerpo.
  3. Control de la ansiedad y del dolor.
  4. Medir signos vitales
  5. Si la tensión diastólica está por encima de 90 mm Hg o la sistólica por encima de 140 mm Hg, administrar una cápsula de Adalat sublingual o una ampolla de Lasix 20 – 40 mg i.m o.i.v. (adultos 60 – 70 Kg de peso).

Tomado del libro del Dr. Samuel Benarroch Mahfoda – EMERGENCIAS MÉDICAS EN EL CONSULTORIO ODONTOLÓGICO.

Tu Odontólogo. Venezuela, Viernes 9 de Marzo de 2007
Enlace al documento original: http://www.tuodontologo.com/tuodon/articulo.php?idarticulo=339&;tipocategoria=o

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